miércoles, 6 de junio de 2012

Barroco


Durante este siglo se desarrolló el barroco, un fenómeno cultural que invadió el campo de las artes. Ya a finales del siglo XVI comienza a observarse un cambio en las formas sencillas del Renacimiento.
Este nuevo movimiento se caracteriza por seguir las siguientes tendencias: estoicismo, esteticismo, moralización, y sátira.
El barroco es el estilo que se gesta a finales del siglo XVI y se extiende hasta el XVIII. Nace en Italia y desde allí se expande por toda Europa y, de la mano del impero español, por Hispanoamérica.
Se trata de un estilo complejo fruto de una crisis. Es un arte brillante y fantasioso, ostentoso. Con él se expresa el poder de los grandes monarcas, la fluyente riqueza de los Estados y la prospera situación del catolicismo
Unos escritores tienen un sentido pesimista, y sus obras tratan sobre la vanidad y lo transitorio de las glorias humanas .Otros como Góngora, dan mucha importancia a las formas artísticas; y también se cultiva la crítica (Quevedo), proponiendo modelos de conducta.
El arte barroco en sus más amplias manifestaciones artísticas es un fenómeno complejo de índole social, político y religioso.
El barroco es la continuación al manierismo italiano que prevalece durante la primera mitad del siglo XVI. Si el manierismo comienza a usar los cánones clásicos con artificiosidad, el barroco que le sucede abandona la serenidad clásica para expresar un mundo en movimiento y agitación de los sentidos. Por tanto, la tendencia del barroco es a la exageración y la ostentación.
El barroco artístico contrasta abiertamente con el ideal de armonía, proporción y medida que propugnó el Renacimiento. Las principales características del arte barroco son:
Dinamismo. El artista barroco desea crear sensación constante de movimiento. Frente al predominio de las líneas rectas en el arte renacentista, el Barroco se vale, sobre todo, de la línea curva.
Teatralidad. El artista intenta conmocionar emotivamente al espectador y para ello recurre a procedimientos hiperrealistas. Esta intencionalidad se aprecia, por ejemplo, en la representación de Cristos yacentes y en toda la imaginería sacra.
Decorativismo y suntuosidad. El artista del Barroco atiende por igual a lo esencial y a lo accidental. De ahí su minuciosidad en la composición de pequeños detalles y su gusto por la ornamentación.
Contraste. El artista barroco se manifiesta contrario al equilibrio y a la uniformidad renacentista. Su ideal es acoger en una misma composición visiones distintas, y hasta antagónicas, de un mismo tema. En los cuadros de asunto mitológico, por ejemplo, los dioses aparecen mezclados con personajes del pueblo.

 

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